#MuscleMonday Triceps Sural (Gemelos y Soleo)

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Hoy es lunes de #MuscleMonday

Vamos a hablar sobre la pantorrilla, zona en la parte posterior de la pierna por debajo de la rodilla y que muchos conocen como los músculos “Gemelos”. Poca gente sabe que en realidad ese músculo es un “tríceps”, porque tiene un tercer músculo que se llama Soleo.

Aquí algunos datos:

El Triceps Sural es un músculo de 3 vientres. Dos de ellos forman lo que conocemos como los Gemelos. El gemelo interno nace por encima y por detrás del cóndilo interno del fémur, mientras que el gemelo externo nace de igual manera por encima y por detrás del cóndilo externo del fémur. El tercer vientre pertenece al músculo Soleo y nace en la cara posterior del hueso peroné, recorre el hueso hasta su tercio medio y abarca además la tibia en su borde interno de la zona media. Se inserta junto con los gemelos formando el tendón de Aquiles hasta el talón, en un hueso llamado Calcaneo.

Su acción principal es realizar la flexión plantar del pie, así como realizar el impulso al despegar los dedos del pie durante la marcha. Durante la fase de apoyo en la marcha este músculo controla el movimiento hacia adelante que realiza la tibia sobre el pie. Es el encargado de realizar la acción para colocarse en punta de pie. También realiza la inversión (supinación) del pie. En la rodilla, los gemelos (llamado también gastrocnemio) contribuyen con la flexión de rodilla. También contribuye con la estabilidad de rodilla y tobillo. shutterstock_407203132

El tendón de Aquiles tiene una estructura fibrosa, rígida y de poca irrigación sanguínea en la zona que abarca desde los 2 hasta los 6 cm desde su inserción en el calcaneo. Es en esta zona donde se producen la mayor parte de las rupturas.

La predominancia de la ruptura del tendón en mayor en hombres que en mujeres y aumenta considerablemente entre los 30 y 50 años de edad, sobretodo para aquellos que practican deportes (70-80% de las rupturas son relacionadas con el deporte). Hay indicios de lesión tendinosa previa.

El tendón puede recibir hasta 10 veces el peso corporal durante el ciclo de la carrera.

Cuando hay sospecha de ruptura el individuo no podrá ponerse en punta de pie, y la flexión plantar contra resistencia no podrá realizarla.

Hay indicios de que el riesgo de ruptura aumenta considerablemente si existe rigidez muscular de la cadena posterior (paravertebrales lumbares, músculos de zona glutea, isquiotibiales y pantorrilla).

Los deportes donde el tendón presenta mayor riesgo de lesión y ruptura son el fútbol, baloncesto, tenis, voleibol. En estos es por la gran fuerza a la que es sometido el tendón por los cambios de ritmo y aceleración. En deportes como el running o el ciclismo, también existe un riesgo importante de lesión.

El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión. Si hay ruptura pues es muy probable que requiera cirugía. El tratamiento conservador puede abarcar varias áreas terapéuticas, como la Terapia Manual Ortopédica, Reeducación Postural Global (RPG), Electrolisis Percutanea Intratisular (EPI), agentes físicos y ejercicios terapéuticos, entre otras. Como regla general todo tratamiento del Triceps Sural debe abarcar necesariamente la cadena muscular posterior, incluyendo al sistema nervioso. Si esto no es así el tratamiento será incompleto.

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CUATRO LESIONES QUE TODO CORREDOR DEBE EVITAR!

En los últimos años se ha visto un auge impresionante a nivel mundial en cuanto a la práctica del running, en todas sus variedades y formas. En las principales ciudades de Latinoamérica periódicamente se realizan carreras de 5k, 10k, 15k, media maratón (21k) y maratón (42k), a las cuales se les hacen muchísima publicidad. Quizás eso ha contribuido a que mayor cantidad de personas se animen a practicar esta disciplina deportiva, unos con el objetivo de mantenerse en forma y entretenerse, tomando en cuenta los beneficios del caminar y de correr y los bajos costos que supone practicarlo. Pero otros tienen objetivos mucho mayores y más competitivos, buscan llevar su físico al límite de sus capacidades y ampliarlas progresivamente.

En una carrera todos los grupos musculares trabajan de forma sincronizada para garantizar el mejor rendimiento posible de acuerdo a la capacidad física del atleta, pero al mismo tiempo son muchos los músculos y estructuras que pueden ser susceptibles a lesiones si no se toman las previsiones necesarias.  Es difícil incluir en un solo artículo todas las estructuras que pueden lesionarse, así que en esta ocasión se describirán solo algunas.

Imagen 1. Tibial Anterior y su punto gatillo

TIBIAL ANTERIOR

Generalmente se confunde con el dolor causado por una   periostitis tibial, que no es más que la inflamación de la membrana que recubre la tibia, en cuya estructura se inserta el vientre del músculo. Ambas estructuras se deben tratar de manera simultánea pero con técnicas diferentes. La inflamación del periostio suele mejorar con reposo, hielo y el uso de medias compresivas en reposo y durante la práctica del deporte. También puede ayudar algún tipo de vendaje funcional o  vendaje neuromuscular (kinesiotape). Para el musculo tibial anterior, se debe realizar un estiramiento preciso, tratamiento del punto gatillo, relajación miofascial y la corrección de alguna alteración postural de la rodilla y del tobillo-pie, ya que puede predisponer a un esfuerzo extra por parte del músculo.

Es el músculo principal encargado de realizar la flexión dorsal del pie. Durante el maratón debe contraerse constantemente para garantizar que la punta del pie esté elevada al realizar el apoyo del talón. Este musculo se contrae el doble que cualquier otro grupo muscular durante la actividad. Esta excesiva contracción puede activar el punto gatillo visualizado en la imagen, que da dolor en la espinilla, delante del tobillo y en el dedo gordo del pie.

Imagen 2. Tibial Posterior

TIBIAL POSTERIOR

                Músculo situado entre el tercio medio de la tibia y membrana interósea en su parte posterior, recorre la pantorrilla pasando por detrás del maléolo interno (el tobillo) hasta llegar a la cara posterior de las 3 cuñas en el tarso y la cara posterior de las cabezas del II, III y IV metatarsianos. Sus principales funciones son las de mantener el arco plantar y evitar que la tibia se desplace hacia afuera en la fase de apoyo durante la marcha. También realiza la supinación (inversión) del pie. Cuando este músculo es débil el pie cae contribuyendo a formar el pie plano. En los maratonistas se describe el Síndrome de estrés del Tibial Posterior, precisamente por el estrés que se genera al apoyar el pie mientras que el músculo realiza un esfuerzo por evitar que la tibia se desplace hacia afuera. Esto podría activar su punto gatillo, causando dolor en la zona  media de la pantorrilla y en la zona del tendón de Aquiles en su cara interna, incluso en el talón y hacia la planta del pie.

El tratamiento de este músculo consiste en realizar estiramientos, aliviar el punto gatillo y estimular la estabilidad del arco plantar. El uso de medias de compresión durante el entrenamiento ayudará a mantener la salud del músculo. Utilizar calzados adecuados que puedan amortiguar el impacto ayudan a reducir significativamente la fuerza de contracción que debe ejercer el tibial posterior para evitar que la tibia se desplace hacia afuera. Dicho calzado debe mantener la estabilidad del arco plantar.

Al igual que con el tibial anterior se debe evaluar la postura en carga del pie, debido a que una alteración de la misma puede predisponer a una actividad excesiva del tibial posterior, haciéndolo susceptible a lesionarse.

Imagen 3. Soleo

SÓLEO

Es el músculo olvidado de la pantorrilla, que junto con los gemelos forman el llamado tríceps sural. Su origen se sitúa en la cabeza y borde posterior del peroné y en el borde interno de la tibia y su inserción contribuye a formar el tendón de Aquiles junto con los gemelos para insertarse en el hueso calcáneo. Realiza la flexión plantar del pie cuando la rodilla está flexionada así como la inversión del pie (siendo agonista del tibial posterior). Suele ser un músculo rígido debido a que no se le presta atención para su estiramiento, sobre todo los corredores principiantes. Dicha rigidez es la causante del aumento del estrés en el soleo durante la actividad, tanto para el apoyo, donde debe contraerse excéntricamente para regular la flexión dorsal del pie y evitar la pronación del calcáneo, como para la propulsión, donde debe realizar la flexión plantar del pie.

La activación de los puntos gatillo puede ocasionar dolor como se visualiza en la imagen 3 y cuyo tratamiento se basa en las mismas pautas descritas anteriormente.

Imagen 4. Nervio ciático poplíteo externo

NERVIO CIATICO POPLITEO EXTERNO      

                Este nervio no es más que la continuación del nervio ciático, solo que al llegar a la rodilla se divide en dos, donde uno de ellos, el ciático poplíteo externo, pasa por detrás de la cabeza del peroné, muy superficial, haciéndolo vulnerable por su posición. La irritación del nervio produce dolor y diferentes sensaciones como hormigueo, adormecimiento, entumecimiento, sensaciones eléctricas, de quemazón y rigidez, calambres, entre otras.

Este nervio se afecta por la falta de movilidad en la articulación tibio-peronea proximal, a la altura de la rodilla, y al mismo tiempo la falta de movilidad es producida por alteraciones en las tensiones musculares ejercidas por el tibial anterior, soleo, cintilla iliotibial y bíceps femoral. También influye la calidad y elasticidad de todo el sistema nervioso.

El tratamiento para mejorar el dolor producido por la irritación de este nervio debe comenzar mucho antes de pensar en él. Se deben tratar todos los grupos musculares antes mencionados, aliviar tensiones y mejorar la elasticidad para disminuir la presión que estos ejercen sobre la rodilla y sobre la articulación tibio-peronea proximal, luego de eso se deben realizar maniobras de movilización de la articulación para finalmente realizar maniobras neurodinámicas para mejorar la elasticidad del sistema nervioso periférico, logrando así una mejor conducción nerviosa y el alivio del dolor.

A modo ilustrativo en la imagen 5 se aprecia una forma de estirar el tibial anterior (izquierda), en la cual se debe tomar el pie con la mano contraria y realizar un pequeño giro del pie. En la imagen de la derecha se observa una forma de estirar el soleo izquierdo, en donde se debe realizar una flexión dorsal del pie mientras se mantiene el talón apoyado en el suelo.

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Imagen 5. Estiramiento Tibial Anterior – izq – y soleo – der –

Lo más importante a tomar en cuenta, tanto por los corredores como por los fisioterapeutas, es que el tratamiento aislado de las estructuras afectadas sin tomarlas en cuenta dentro de un contexto global, solo va a tener un efecto paliativo y no curativo ya que la posibilidad de reincidencia quedará latente. En cambio si el tratamiento es enfocado dentro de un contexto de globalidad (como lo enmarca la Reeducación Postural Global – RPG) las posibilidades de mejoría aumentan y el riesgo de reincidencia disminuye.

No puede haber una mejoría real si no se modifica el patrón postural afectado, para ello hay que modificar la percepción que el cerebro tiene de la postura y adaptarlo a los cambios aplicados. Solo eso garantizará un equilibro neuro-muscular para que el cuerpo trabaje en la mayor armonía posible.

Además de recomendable es necesario que el corredor disponga de un equipo de salud que se encargue de su asesoría. Entre ellos el Fisitoerapeuta juega un papel fundamental tanto en la recuperación como en la prevención de lesiones.

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